Tu estructura, no la nuestra
Los niveles y los cargos los define cada organización. Nada viene impuesto: si tu realidad son sedes, coordinaciones y secciones, eso es lo que se dibuja.
Vormansys es la plataforma donde se administra la gente de una organización con estructura: quién entra, qué cargo ocupa, quién lo aprueba y qué puede ver y hacer desde ahí. Una misma persona puede pertenecer a varias organizaciones, con un cargo distinto en cada una.
En uso real en colegios, agrupaciones juveniles y empresas. Desarrollado por Consersol Tec.
Toda organización con estructura —aulas, departamentos, unidades, sedes— termina llevando lo mismo en sitios distintos: la gente en una hoja de cálculo, la planificación en un grupo de mensajería, los pagos en un cuaderno y los permisos en la cabeza de alguien. Vormansys los junta en un solo lugar y les pone una regla común: el organigrama.
Cada organización define su propia estructura y sus propios cargos. A partir de ahí, lo que cada persona ve y puede hacer no se configura una por una: sale del cargo que ocupa y de la parte del organigrama que le corresponde.
Los niveles y los cargos los define cada organización. Nada viene impuesto: si tu realidad son sedes, coordinaciones y secciones, eso es lo que se dibuja.
La misma persona puede ser coordinadora en un sitio y representante en otro. Entra una vez y cambia de organización desde la barra; lo que puede hacer cambia con ella.
Si en tu organización se dice «sección» y no «unidad», o «matrícula» y no «membresía», la plataforma lo dice así. Los términos se configuran por organización.
Nadie se da de alta solo y nadie queda suelto: entrar a una organización es un acto de esa organización, y queda registrado quién lo autorizó.
Alguien de la organización te envía un enlace de invitación. Ese enlace ya trae escrito a qué parte de la estructura entras y con qué cargo: no hay que explicarlo por fuera ni recordarlo después.
Abres el enlace y completas tus datos. Cada organización decide qué se pide, así que nadie llena campos que a la suya no le hacen falta.
Tu solicitud le llega a quien te supervisa según el organigrama, no a una bandeja general. Él confirma que el cargo y el lugar son los correctos.
Desde ese momento manda tu cargo: ves a tu gente, planificas lo tuyo y apruebas lo que te corresponde. Ni más, ni menos.
Quién pertenece, desde cuándo y en qué puesto.
Qué se va a hacer, cuándo y con quién.
Cómo progresa cada persona dentro de la organización.
Lo que cada quien debe y lo que ya pagó.
Avisar sin depender de un grupo de mensajería.
Que la plataforma se parezca a tu organización.
El modelo es siempre el mismo —estructura, cargos, personas y trabajo—; lo que cambia es cómo se llaman las cosas. Estos son cuatro usos reales del producto.
Se arma la estructura en grupos, unidades y equipos; cada dirigente ve a su gente y solo a la suya. Se programan campamentos, salidas y reuniones con su horario y sus materiales, se lleva la progresión de cada muchacho por etapas y se cobra la cuota de la actividad con su comprobante. Los representantes entran por sus hijos.
Un ejemplo: el jefe de grupo publica el campamento, cada unidad se suscribe con su gente y la administración ve un solo expediente de cobro.
La estructura son coordinaciones, años y secciones; los cargos, la dirección, los coordinadores, los docentes y los representantes. Se planifica el año por materia, se registran actos y jornadas, se lleva el avance de los estudiantes y se controlan las mensualidades con su comprobante. Cada docente ve su sección; la coordinación, las suyas.
Un ejemplo: el representante se registra por el enlace que le manda el colegio, su inscripción la aprueba la coordinación y desde ahí ve la mensualidad y el cronograma de su hijo.
Cada disciplina con sus categorías y equipos; entrenadores, delegados y atletas con su cargo. Se arma el calendario de entrenamientos, juegos y viajes; se sabe quién está inscrito en cada convocatoria, quién confirmó y quién pagó la cuota del mes o del torneo.
Un ejemplo: el club publica un torneo, cada categoría se adhiere con su nómina y el entrenador solo ve —y edita— lo de su equipo.
La estructura son gerencias, departamentos, sedes o brigadas; los permisos salen del cargo y no de una lista aparte que nadie mantiene. Se planifican proyectos y actividades con su responsable y sus participantes, se avisa por la bandeja interna y queda registrado quién autorizó cada cosa.
Un ejemplo: una fundación coordina jornadas con voluntarios de varias sedes; cada coordinador de sede gestiona la suya y la dirección ve el total.
No hay dos organizaciones iguales, y la primera conversación es justamente sobre eso: cómo está estructurada la tuya, qué llevas hoy a mano y por dónde conviene empezar. Escríbenos y te contactamos.